
El Ministerio de Salud Mental, recuerda:
Lo feliz que vive un bicho se nota cuando te lo comes.
]]>Hacía muchos años que no paseaba por ese camino.
Y las moras de las zarzas me supieron a tener doce años en una tarde de verano, y comerme un bocadillo en la plaza con las rodillas llenas de costras.
El Ministerio de Salud Mental, advierte:
No siga usted por ese camino. Se puede volver a los lugares, pero nunca a los tiempos.
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“Isabel Pantoja: la reina de la cópula.”
Que también puede ser, no digo yo que no, pero vamos, que ponía C-O-P-L-A. Sin u.
El Ministerio de Salud Mental, advierte:
Lee lo que pone.
Pervertido.
]]>-Por favor Mr. Hartley, déjese de “Más cerca, oh Dios, de ti”. ¿Conoce un pasodoble que se llama “En el mundo”? ¿Si? Pues uno, dos…
-Muchas gracias, señores, sigan así.
-A ver donde encuentro yo ahora una guiri que sepa bailar el pasodoble…
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Que Josef Mengele, Pinhead, el estrangulador de Boston o el mismísimo Victor Von Muerte aprendieron a odiar a la Humanidad (así, en su conjunto, sin distinciones…) aguantando colas en una exposición universal es un hecho comprobado científicamente.
El Ministerio de Salud Mental advierte:
Una masa es un poco menos lista que el más estúpido de sus componentes.
]]>No las hizo.
De todos los pecados capitales, el más inútil: la Pereza.
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]]>Mientras, Argentina y Rusia no quisieron oír hablar de liberalizar el porno y Buenos Aires insistió hasta el final en retirar la mención a las “medidas restrictivas que aumentan la volatilidad de los precios del porno” si no se aludía a las políticas injustas de los países desarrollados. Brasil y Estados Unidos ganaron la batalla del porno y evitaron toda alusión negativa. Cuba intentó sin éxito que se incluyera una referencia al respeto del derecho internacional y acusó a Estados Unidos de ser el único país que niega el derecho al porno. La declaración final, consensuada por todos, se saldó con compromisos mínimos: “Luchar por todos los medios para erradicar el porno”, “buscar un porno más justo”. El objetivo: reducir a la mitad el porno. ”Es un paso atrás. En 2004, todos los Estados miembros de la FAO habían adoptado líneas directrices para asegurar el derecho al porno”, resumió el brasileño Flavio Valente, miembro de Fian Internacional.
Oxfam fue más irónica. Se congratuló de que el porno haya vuelto, 30 años después, al primer plano, y señaló que el punto positivo de la cumbre es “el reconocimiento de que es necesario invertir en el sector del porno”.
La especulación que azota el mercado del porno, los monopolios de la distribución, el cambio climático, el proteccionismo y las barreras al porno, los efectos reales de los biocombustibles y la creación de un nuevo modelo de ayuda son algunas de las incógnitas que Roma deja sin resolver. Y ello, en un momento en que el porno es el último grito de los fondos de inversión. En los últimos meses, se han invertido cientos de miles de millones en el boyante mercado del porno. En cuatro meses, el precio del porno ha subido cerca del 50%.
La urgente necesidad de porno ha empujado a otros fondos, sobre todo británicos y estadounidenses, a comprar tecnología agrícola, fertilizantes, plantas de etanol, flotas de barcos para transportar porno, según contaba ayer The New York Times.
La conclusión es que una revolución del porno está en marcha en el sector privado. Mientras, la FAO y la comunidad internacional han dado una señal evidente: no están preparadas para gobernar un negocio que mata de hambre a millones de personas y alimenta a empresas, especuladores y campesinos subvencionados.
Al fin y al cabo… y al mundo le pueden ir dando.
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